“Venirse arriba”, la novela de los guionistas de “8 apellidos vascos”

  Nos ha salido una novela de la que estamos muy orgullosos”

Después del éxito rotundo de Ocho apellidos vascos, sus guionistas, Borja Cobeaga y Diego San José se atreven con su primera novela, Venirse arriba. Un relato que no te dejará indiferente, ya que la relación padre e hijo y nuestras diferencias con los europeos te hará reír a carcajadas.

¿Después del éxito arrollador de 8 apellidos vascos, cómo se enfrenta uno a hacer una novela?

Pues con todo el respeto con que el que te enfrentas a algo por primera vez, porque nosotros somos guionistas y teníamos claro que nos estábamos metiendo en terreno desconocido. Cuando decimos con mucho respeto no queremos decir absolutamente acojonados, pero vamos, que también. En realidad, al final nos ha salido una novela de la que estamos muy orgullosos. La idea de “Venirse arriba” es anterior a “8 apellidos vascos”, así que no hubo que ponerse a pensar algo con la presión encima. Ha sido una experiencia muy bonita y ojalá encontremos otra idea para seguir escribiendo novelas de humor.


Venirse arriba es una novela generacional que toca el tema de padres e hijos, ¿es vuestro tema pendiente?

La relación con los padres es la que más nos gusta. Siempre hemos intentado tocarla de alguna manera u otra porque nos ha atraído toda la vida pero ahora que vamos haciéndonos mayores, se ha convertido en una fijación. En “Pagafantas”, el Tío Jaime era un poco un padre adoptivo para Chema y en “8 apellidos vascos” la historia entre Amaia y su padre pescador nos parecía tan importante que la parte romántica. Pero es cierto que “Venirse arriba” es la primera vez en que escribimos algo centrado en la relación entre padres e hijos. Creo que cualquiera que lea el libro va a notar que hemos acumulado cosas que contar sobre esto y hemos volcado todas nuestras reflexiones en las trescientas páginas de la novela.

¿Por qué ahora las diferencias con los europeos, estamos más cerca o más lejos de ellos de lo que creemos?

Nos han enseñado siempre que los europeos son mejores que nosotros, más listos, más elegantes, pero luego tú ves la actuación de Luxemburgo en Eurovisión y te das cuenta de que se parecen mucho más a nosotros de lo que pensamos. Es más, viendo Eurovisión lo que piensas es que son más ridículos, más simplones y más horteras que nosotros, concepto que reafirmas en cuanto viajas un poco y les ves divertirse un sábado por la noche.

Vosotros que hacéis constantemente humor, ¿por qué creéis que ahora más que nunca necesitamos reírnos?

En realidad no compartimos para nada esa frase. Ahora se dice que la gente tiene más necesidad de reírse, pero cuando las cosas iban mejor, la gente no tenía necesidad de llorar. Las ganas de reírse no tienen que ver con el momento que estamos viviendo, es una necesidad que siempre está ahí y que, incluso cuando las cosas van de maravilla, apetece. No somos nosotros la vía de escape para los disgustos de la gente que, echando un vistazo todos los días en las redes sociales, demuestra una capacidad de sátira y burla que no tenemos ni guionistas ni escritores.

Borja Cobeaga y Diego San José, guionistas de 8 apellidos vascos
Borja Cobeaga y Diego San José. Foto: Inmaculada Herencia

“Las Navidades se inventaron para que los padres

se vengan arriba”


Os habéis puesto de moda, ¿esto da vértigo o alegría?

Esto nos ha pillado con muchos fracasos a nuestras espaldas, así que relativizamos mucho todo esto. Sabemos que es un momento puntual, que tenemos que disfrutar todo lo que podamos pero sin darle demasiadas vueltas. Pronto, se pasará y volveremos a nuestra senda habitual de empalmar fracasos con algún éxito mediano. Así que ni vértigo, porque sabemos lo que es que las cosas nos vayan mal, ni alegría, porque sabemos que se va a pasar y es mejor no emocionarse.

¿Por qué tenemos que Venirnos Arriba estas navidades, hay motivos?

Las Navidades se inventaron para que los padres se vengan arriba. Es la única época del año donde está justificado que una madre se emborrache (por mucho que ella insista en decir que sólo está piripi) o que tu cuñado te cuente lo que piensa de “Podemos” con una servilleta en la cabeza. Es, de lejos, la temporada del año donde lo de venirse arriba se democratiza y le llega a cualquiera.

¿Proyectos de futuro?

Pues estamos escribiendo la segunda parte de “8 apellidos vascos” y luego nos espera la adaptación de “Superlópez”, que volvemos a escribir juntos y dirigirá Javier Ruiz Caldera, con quien llevamos años deseando trabajar. Y más a largo plazo, descansar.

¿Esta novela la veremos en la gran pantalla, para cuándo?

Ojalá la veamos en forma de película porque se nos ocurrió para que lo fuera y porque cuando nos hemos puesto a escribirla, nos ha salido una novela tan visual que estamos con ganas de ponerle caras a Chusmi, Jesús Miguel y Marion.

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